martes, 20 de octubre de 2015

¿Exclusión social o seguridad?

Las casuarinas y pamplona alta son dos zonas de Lima ubicadas en los distritos de Santiago de Surco y San Juan de Miraflores que respectivamente se encuentran una a la espalda de la otra. Sus diferencias económicas, sociales y culturales a lo largo del tiempo los llevo a la construcción de un muro divisorio el año de 1985, el cual se extiende a lo largo de todo el borde del cerro donde ambas poblaciones coexisten. Este elemento construido en su mayoría de concreto y en pequeñas partes de ladrillos imposibilita el tránsito entre ambas urbanizaciones y separa a dos poblaciones dentro de una misma ciudad. 
Llamado también el "Muro de la Vergüenza"
A medida que se escala cualquier cerro de Lima, las carencias de infraestructura se hacen evidentes ante la vista. Al comenzar el ascenso, sea un automóvil o un moto taxi, se ven casas construidas con material noble, rodeadas de pistas y veredas. Más arriba, están hechas de madera, y las pistas comienzan a escasear. 
Luego, en lo más alto, hay viviendas de madera y cartón. Aunque hay escaleras de cemento para trasladarse, en algunas zonas no hay pista ni vereda. Sola hay caminos de trocha, que cuando se producen lloviznas, junto a la habitual humedad, se convierte en barro. Y como todo asentamiento humano carecen de agua potable y electricidad. 
Se observa la separación de los ricos y los pobres. 
El muro de la vergüenza denominada así por los pobladores de pamplona tiene una extensión de casi más diez kilómetros con una altura de 3 metros cubierto con alambres de púas. 
En tanto las diferencias del otro lado del muro son abismales: las casas no sólo de material muy especial, sino que llegan a tener varios pisos, con jardines y piscinas. Varias parecen ser castillos que uno podría encontrar en un país industrializado, como Estados Unidos o Suiza. 
Sim embargo el acceso es complicado y no porque haya trocha: las pistas sobran. Toda la zona de Las casuarinas está cerrada, y en la puerta principal hay un guachiman que es inquisidor con los que pretenden entrar. 
No hay veredas: los propietarios solo se desplazan en sus 4x4. Gente que ves caminando son los empleados o las sirvientas. Y después, al mirar a lo alto del cerro, notamos que las casas de las casuarinas no llegan allí, y que están rodeadas de muros que no son el que vimos en vista hermosa. En realidad, no es un muro, sino varios. 


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