martes, 22 de septiembre de 2015

Un mundo ácido y cruel

Esta película estadounidense dirigida por Dan Gilroy, está ambientada en el bajo mundo nocturno de los Ángeles. Lou Bloom, un joven impulsado en su búsqueda de trabajo, descubre el inquietante mundo del periodismo criminal, en donde reporteros independientes o freelance filman accidentes, incendios y asesinatos. 

La película es muy buena porque nos hace ver como el periodista novato (Bloom) al principio es humillado por sus colegas del mismo rubro, él decide realizar la misma actividad y es entonces  donde Lou roba una bicicleta y la intercambia por una cámara y un radio scanner que le permitiría  oír la frecuencia de la policía y es así como comienza grabando accidentes, atropellos, asesinatos.
Su carrera va ascendiendo pero para un periodista hay limites legales y morales que se tienen que respetar pero él no tenía escrúpulos y todas las grabaciones que conseguía eran casi todas alteradas.
La parte más importante es cuando le dice a su ayudante que haga una toma del carro del asesino que al parecer estaba muerto y le termina disparando y Bloom le dice: "no puedo poner en peligro el éxito de mi empresa para retener a un empleado de poca confianza". 
Primicia mortal nos enseña a que uno siempre debe de actuar de acuerdo a las circunstancias que no todo es el dinero o ganarse un buen puesto, la ética y los valores tienen mucho que ver en esta película. 


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